(como extensiones-existenciales)
Por Nino Gallegos, para APIAvirtual.
Las redes sociales como extensiones-existenciales, para bien o para mal, de la inteligencia y de la ignorancia, en el analfabetismo funcional y digital, la tipología y la tipografía, supuestamente, en el cuerpo de la redacción denota y connota más una habilidad que una capacidad, dándose la competitividad entre quienes son más inteligentes e ignorantes, estúpidos e imbéciles, no faltando los rotos para los descosidos, los parchados, los arrugados y los planchados en la mercadotecnia de una lingüística comunicacional entre sordos y mudos de lo que la vista lee de lo que se escribe o se redacta sin pensar más que en la utilidad de generar más ruido con el selfie de las hormonas y las neuronas de-la autor(a) como influencer o de cualquier otr@ inteligente o ignorante, estúpid@ e imbécil de usuari@-“informactivo@” monetizad@en las redes sociales.
En Por qué las redes sociales debilitan la democracia, Jonathan Haidt, cuestiona el para bien o el para de las redes sociales, y quien esto escribe nomás contesto lo que pregunta:
¿Las democracias se vuelven más polarizadas y menos sanas? Ante las pantallas y frente a frente en las calles, virtual, mediática y fácticamente.
¿Las redes sociales han creado cámaras de eco perjudiciales? De las pantallas a las calles, los pensamientos y las palabras virtuales se reencuentran y se reproducen en los actos y en los hechos reales, dependiendo de quiénes los manipulen y los controlen.
“¿De dónde sacaste tus creencias actuales?”
“Sobre todo de internet. Hubo poca o ninguna influencia en mis creencias de nadie que hubiera conocido en persona”.
¿Las redes sociales debilitan la democracia? Con tanta hormona en la casa y escasa neurona en la calle, los iliberales, los autoritarios y conservadores, de la derecha y de la izquierda, se escupen y se restriegan en las caras los escupitajos verbales y físicos,virtuales y fácticos, siendo más la conveniencia que la convicción electoral.
¿Qué podemos hacer para mejorar las cosas? ¿Empeorarlas con la inteligencia artificial como lo es la democracia artificial?
Jonathan Haidt, reconsidera: “Afortunadamente, las redes sociales no suelen reflejar la vida real, algo que cada vez más gente empieza a entender”, aunque los inteligentes y los ignorantes, los estúpidos y los imbéciles, siguen en las casas y en las calles requemándose las hormonas con las neuronas como los cerdos de engorda en la rebelión en la granja de bots Orwelliana con los bots Zuckerbergianos.
La conciencia a-crítica del pensamiento único sigue siendo el sinsentido como forma y contenido de los contextos y las narrativas en una lingüística comunicacional de la hipérbole, la grandilocuencia y la semántica publipropagandísticas de las redes sociales en las nuevas tecnologías de la información y la comunicación ante los medios impresos y digitales del pensamiento crítico en el análisis y la redacción de la información, la opinión y la investigación que pasa en el encanto-desencanto del periodismo en libertad y en resistencia con el protagonismo de las personalidades en los personajes en el New York Times y La Jornada de la corrupción y la impunidad, la violencia y la criminalidad de los temas, los asuntos y los problemas que son los acicates y los chingastes de los aranceles en la agenda presidencial para las redes sociales, mañana tras mañanera,en la Conferencia del Pueblo, utilizando, a diestra y siniestra, la verdad, la ley, y, la justicia en el Plan de Trabajo, ¿con o sin la 4T, Morena, el Segundo Piso, las redes sociales como extensiones-existenciales de los Bots-Boss de la supremacía morena, la creencia de la gente es la popularidad-populista de la President(a), reentrando después de seis meses con el redoble del sexenio pasado al sinsentido de la Transformación, la Historia, la Antropología y la Economía de un supuesto Estado-Yo Claudia, de izquierda-progresista, que en Las bondades del pesimismo, y el peligro de la falsa esperanza, Roger Scruton, pone en evidencia con la prueba del pensamiento crítico:
“Cómo el sinsentido se ha instalado en el corazón del debate público y la academia. Este sinsentido es parte de las bases de la irracionalidad en las que se fundan los planes y esquemas que dibujan los optimistas para mantener su vitalidad. El sinsentido confisca el significado. Así se pone a la verdad y la falsedad; la razón y la irracionalidad; la luz y la oscuridad en pie de igualdad. Es un movimiento en defensa de la libertad intelectual que, según los optimistas, consiste en la libertad para creer en cualquier cosa siempre y cuando te sientas mejor por el mero hecho de creer en ella”.
Las redes sociales (como extensiones-existenciales) son las fuerzas vivas de la inexistencia humana, ocupando un tiempo y un espacio vacíos para la plenitud de la virtualidad y la digitalidad en el anonimato aceptablemente benditas y malditas, no porque sean dialécticamente críticas, acaso, dialectales al modismo de expresarse según la libertad de expresión-opinión en la habilidad jergal como en la incapacidad de argumentación en la redacción del cuerpo textual y mental, siendo y haciendo de la conversación pública entre el debate público y la academia que dan lo mismo los periodistas y los doctores de la lengua y de la legua en lo que tanto les gusta y disgusta del tema a tratar sesgándole la sutura a la corruptura al asunto y al problema en lo a-normal, lo desdramatizado, y, en el país de las sombras espectrales, donde el Estado-Yo Claudia hará el mejor México posible.