Por Nino Gallegos, para APIAvirtual.
Guardando las comparaciones, el poder, a todo modo, el Narcosicariato y el Estado-Yo Claudia, se incluyen y se excluyen de acuerdo o no con la hegemonía constitucional en la mayoría conductual y práctica de lo que es una ética cínica y una hipocresía moral, corrupta e impune, violenta y criminal, visible y testimonial, en la verdad, la ley, y, la justicia.
En el retruécano de los 25 años en el Estado mexicano 2000-2025, no es lo mismo lo diferente cuando lo diferente es lo mismo para el cambio-la transformación para seguir iguales-desiguales en el Estado mexicano, el Estado de Derecho y los Derechos Humanos ausentes en la estructura social, nada más están porque el pueblo bueno y sabio con primero los pobres están cautivos por cautivados en el Bienestar Social, procurando no exponerlos al riesgo de cualquier contingencia ordinaria ante la corrupción y la impunidad, la violencia y la criminalidad, el hambre y la enfermedad, porque no merecen mal morir en su malvivir en la pobreza extrema y tengan la voluntad electoral de seguir siendo protegidos por el Estado mexicano del exEstado-Obrador -en consecuencia- al Estado-Yo Claudia, La Heroína Sexenal, en la corrupción y la impunidad, la violencia y la criminalidad, cambiando y transformando el aspecto de la representación en la transformación, de que, nunca antes se había vivido lo que se vive y se muere ahora: se come mejor y se enferma peor en la prosperidad compartida, lo que morir es, venerablemente, lamentable.
Leonardo Sciascia, en 1957, escribe en la revista Tempo Presente:
«Si bien consideramos válida la interpretación de clase que la izquierda da de la mafia, en el plano de las noticias no debemos pasar por alto el choque que se produce entre la mafia y los partidos de izquierda. Algunos políticos creyeron, al principio de sus carreras, que podían utilizar la fuerza electoral de la mafia con una facilidad maquiavélica, con la reserva mental de no corresponder, una vez elegidos, a los compromisos, aunque no explícitos, en los que cayeron”.
Si las comparaciones son odiosas, el Estado italiano, en los últimos 30 años del siglo xx, con los primeros 30 años del Estado mexicano en el siglo xxi, tienen, a mi arbitrio personal como objetor de conciencia, una relación combinatoria en el tiempo y el espacio, ajenos a la geopolítica y propios a las conductas éticas cínicas y a las prácticas hipócritas morales, porque la mafia y el narcosicariato relacionados con los estados italiano y mexicano, de la fama a la fortuna, la gloria y el infierno, la corrupción y la impunidad, la violencia y la criminalidad, el partido comunista italiano estuvo por aliarse al partido de la democracia cristiana cuando Aldo Moro fue asesinado y Giulio Andreotti como primer ministro mantuvo la relación con la mafia, así como García Luna, Garcia Harfuch de policía y Gertz de fiscal con el narcosicariato
De los años de plomo y el maxiproceso de Palermo en Italia a los abrazos con balazos en México, los contextos y las narrativas pasaron de los políticos-mafiosis a los periodistas y escritores, quedando la mafia italiana y el narcosicariato en la caracterización de una tipología antropológica sociocultural que Federico Campbell y Leonardo Sciascia intercambiaron en su amistad, periodística y literaria,
“Tal vez se debe a que tenemos en común, Sicilia y México, semejante pasado español, la Santa Inquisición, cierta herencia árabe que a nosotros nos llega por España y la lengua, la actitud judeocristiana ante la sexualidad, la imaginación para la venganza, y la bandera tricolor garibaldiana”.
De las personas de honor en la política y la mafia a los personajes periodísticos literarios en el narcosicariato, las afinidades mutuas eran y son la corrupción y la impunidad, la violencia y la criminalidad en los estados-nación Italia-México, que da lo mismo La Camorra y la ‘Ndrangheta y lo diferente de los Chapitos y los Mayitos, Sicilia no es Sinaloa, y no se ve que la izquierda de Sheinbaum por la derecha de Meloni con sus respectivas fascias de cera, se reúnan como lo hacían Sciascia y Campbell en Racalmuto. En lo que la mafia mata con el pundonor del honor, el narcosicariato mata por la traición al machismo cabrón, la omertá es el silencio de la complicidad y el ruido metálico es la ejecución, matando menos los sicilianos y matando más los mexicanos, Bernardo Provenzano y el Mayo Zambada casi los mismos años sin ser arrestados, los Corleonesi-sicilianos tienen a El Padrino y los sinaloenses-mexicanos a El Corrido, cuando la vida ve cuando la muerte viene y toma sus ojos en el tercer país que como México no hay dos más que con la soberanía y la seguridad en el traspatio con los campos de reclutamiento y entrenamiento para los jóvenes construyendo y escribiendo el futuro inmediático y fáctico de los huesos cardios, los corazones y las memorias de la calma y la mente fría en la fascia de cera en el Estado-Yo Claudia, lamentablemente. Sola.