Por Nino Gallegos, para APIAvirtual.
En el país de las sombras espectrales desde hace 25 años, para la edad de Agripina de Luvina, la pregunta es como un gargajo impactado al suelo sangriento de México: ¿qué país es este?
Al centro y a la periferia del país de lo que es la gente y los demás, los otros y nosotros, el pueblo no es el país, porque es el cuento de los gobiernos, y lo que se sabe porque se conoce, es que el gobierno no tiene madre, acaso el desmadre del padre.
Se dice que la sabiduría y la bondad nos vienen de la ignorancia y la pobreza, aunque lo sepamos de cierto, para eso están el ciego que no oye y el mudo que no habla, valiéndose de los medios en señales y muletas y capotes plásticos e impermeables para las tormentas de lodo, de sangre, y, de mierda, porque la causa no viene del origen y sí del efecto y la consecuencia que ha sido y es el Estado mexicano, los gobernantes y los gobernados en una transición de la continuidad a la discontinuidad de más vicios que virtudes con la mentira, el robo y la traición a la verdad, a la ley, y, a la justicia. ¿Dónde es por aquí?, es la cierta posibilidad de la gravedad real en lo que son la corrupción y la impunidad, la violencia y la criminalidad en un Estado transformador de un Estado de cosas y palabras que le dan identidad y pertenencia a los personajes que a las personas con el objeto de controlar a los sujetos de la manipulación con la cantidad en una calidad que empodera la necesidad de la desigualdad económica y social en el transformismo de lo patrimonial, lo patriarcal y lo matriarcal en la política de la mayoría constitucional, ejecutiva, legislativa y judicial en la posición interna y en la contraposición externa, porque no es la unidad y sí es la contrariedad y los contradictorios en los contrarios -de y en sí mismos-, ensimismados y encimados los morenos con las morenas, representando más la cantidad que la calidad en la incapacidad de la burocracia gubernamental administrativa como lo fue en el Covid 19, y lo es la inseguridad frente al narcosicariato y los inmigrantes con la llegada de Trump, cuando a “los paisanos” del norte que son los mexicanos del otro lado, de este lado se les agandalle con el abuso y la extorsión para que lleguen al país de las sombras espectrales con la bienvenida de “los ángeles verdes” y las autoridades locales, estatales y nacionales, a nombre del humanismo mexicano en el entronque carretero del Triángulo Dorado, por la vía de Sonora: Chihuahua-Durango-Sinaloa, pagando en casetas de Capufe y del Narcosicariato, donde es por aquí.