Por Nino Gallegos, para APIAvirtual.
Nada más lejana que la cercanía, la sombra con el cuerpo, andar juntos sin tocarse, la primavera con el estiaje y el verano con la lluvia, la orfandad y la soledad sin más compañía que los huesos cardios, el corazón y la memoria de quien recuerda y se levanta para mirarse en el espejo lo que todavía le queda de vida, el día a la tarde con la noche para amanecer con el café y el cigarro humeantes, siendo la hora en que es una tras otra la pensión social mientras mueres y la jubilación dinámica en tanto vives:
Entrecerrando el pasado y entreabriendo el presente, la democracia, la seguimos teniendo incipiente desde que la he vivido en el país de las doradas manzanas al sol y la he sobrevivido en el país de las sombras espectrales, donde es más la necedad por la cantidad y menos la necesidad por la calidad, ganando la conveniencia y perdiendo la convicción.
Si el patriarcado ha sido autoritario, ¿cómo debe(rá) ser el matriarcado liberado, de la transformación y la destrucción a la retransformación y la reconstrucción?
En el país de las sombras espectrales, los asuntos públicos son corruptos, los problemas sociales son impunes, los temas de la violencia y la criminalidad son a-normalmente sacrificados en los rastros íntimos y los mataderos públicos.
Si la incipiente democracia es la que ha sido en 24 años del siglo xxi, ¿cómo será con la cara de mujer, de cera, para el 24-30, en el país de las sombras espectrales, porque el machismo da para el hembrismo, pasando del primer al segundo piso, cargando y subiendo la escalera con la basura y la alfombra de la historia patria con el poder, a todo modo, al revés, revolteado?
Liberada la presidenta del presidencialismo liberal, autoritario y conservador, ¿es y será de mujer, o, de cera, la cara descarada o el rostro desenrostrado con el poder, a todo modo, porque el amor tiene un primer damo en el palacio y el odio un(a)adversari@ tocando a la puerta Mariana, porque el recelo es como La Chingada.
Nada más lejana que la cercanía, porque la vida está puesta y expuesta contra su voluntad en la voluntad de todos como en la voluntad general de servir(se) con el cinismo íntimo y el egoísmo público que no es lo democrático y sí es lo autocrático sea quien sea el que elija, a su elección, lo que la democracia, si no tiene la condición humana del ser humano, pues que tenga la condición de serse y hacerse la mujer humana en un país de machos y de hembras para la servidumbre doméstica íntima y laboral pública de los entornos y los contornos en que ningún orgasmo es revolucionario cuando la mesa está servida para la cama.
Cuando se ha escrito lo necesario dentro y fuera de la realidad, la verdad no alcanza para la mentira, teniendo que echar(se) mano de la imaginación en la línea del tiempo que rasga y hiere en el espacio, porque la posibilidad sufre la gravedad de lo que hace falta que le suceda en el porvenir o en el peorvenir en el país de las sombras espectrales, pues el pensamiento único es la lógica en la palabra, sumándose en la logística del acto en el hecho ejecutivo en que la pacificación de la polarización y la confrontación es la elección en que el poder, a todo modo, es la transformación de los pensamientos y las palabras en los actos y los hechos que son lo que la “tautología” es una proposición cuya tabla de verdad es siempre verdadera. Una “contradicción” da siempre falso. Una “contingencia” es una proposición que da valores tantos falsos como verdaderos, no por las encuestas y sí por los electores, aunque la verdad-verdadera es una contradicción en que la contingencia es la gente, al votar, desde el 2000-2006-2012-2018-2024, sumándose, multiplicándose, dividiéndose y restándose al valor de la cantidad ante la calidad, porque,la mecánica nacional en la democracia electoral, nomás sirve para contar y descontar en el IFE-INE, reconsiderando que en cada elección presidencial siempre son verdadera la tautología, la contradicción y la contingencia (de y para) una Elección de Estado, amenizador en la fiesta de la democracia, porque lo inevitable es la perversidad electoral, no la democracia (de y en) para sí misma, sino, el poder, a todo modo, corrupto e impune, violento y criminal en que los hombres y las mujeres solamente creen en la conveniencia material, más no, en la convicción inmaterial, lo que para Cioran en la “Desgarradura”:
“La correlación mecánica que se establece entre la historia y el sentido constituye el tipo perfecto de la verdad de error. La historia conlleva un sentido, si así se le quiere llamar, pero ese sentido la pone en cuestión, la niega en cada instante y, de ese modo, la vuelve excitante y siniestra, lamentable y grandiosa, en una palabra, irresistiblemente desmoralizadora”.
Nada más lejana que la cercanía de alguien y de nadie, el músculo del cuerpo y la robustez de la sombra, la mentira es como la verdad: transformadora, acumula y despoja, porque la democracia es incipiente como un recipiente, sea la urna electoral y la urna funeral, la verdad, no duele, porque,brota y sangra.
Misiva-Mínima/Sem Data:
Con la a-normalización de la corrupción y la impunidad, de la violencia y la criminalidad, los resultados electorales son como los desastres naturales: inigualables; verbigracia, la anticipación en el acto y la afirmación en el hecho es el devenir inatacable donde la ciencia social y la ingeniería civil, en un proyecto de nación, simulado en el simulacro, no es lo que dice el porvenir cuando se calla el peorvenir con la transformación de lo que se ha voraginado y se ha regurgitado recién en el sexenio pasado porque recién el sexenio presente, cuando se ha escrito lo necesario dentro y fuera de la realidad, la verdad no alcanza para la mentira; entonces:
¿Qué mal podría haceros si no fuerais encubridores del ladrón que os roba, cómplices del asesino que os mata y traidores de vosotros mismos?:
“Discurso de la servidumbre voluntaria”, Étienne de la Boétie.