Por Nino Gallegos, para APIAvirtual.
Lo que va y lo que viene es el peorvenir, sin más anticipación que la continuidad de la cuarta transformación con todas las letras en las marquesinas de las mañaneras a las adormideras, pasado en lo pasado como en lo presente y en lo futuro, esperando nada de nadie, más que de alguien de los pensamientos a las palabras, de los actos a los hechos, dándose uno por insatisfecho porque lo dado a manos llenas no tuvieron llenadera por lo visto en el país de las sombras espectrales, porque la necedad es lo contrario a la necesidad de la felicidad en la vaciedad existencial y humana, a pesar de la bondad y de la sabiduría es el contrapesar de la pobreza en lo sobrehumanamente inhumano de la riqueza, es lo que uno no le puede regatear al sentido humaniutilitarista a un ser humano que gobierna y se va y a otra ser humana que llega y gobierna con siendo y haciendo más con la reconstrucción que con la transformación lo que ha acumulado y despojado por arriba y por abajo en la corrupción y en la impunidad como en la violencia y en la criminalidad, sin más Estado de Derecho y sin Derechos Humanos que los del Estado-Obrador, con el poder, a todo modo, liberal, autoritario y conservador.
Lo que en un principio fue la transformación al final fue la tra(n)stornación con la acumulación y la desposesión desde lo mismo con Fox a lo diferente con Obrador, sexenalmente, con la tara y la herencia de la corrupción y la impunidad, de la violencia y la criminalidad, transformando los pensamientos en las palabras y los actos en los hechos con el presidencialismo en el Estado mexicano, transformado en el Estado-Obrador con el régimen disciplinario de la austeridad republicana, la guía ética y la cartilla moral en el primer tercio y la revolución de las conciencias con el humanismo mexicano en el segundo tercio, luciendo a lo lejos las grandes obras y desluciendo a lo cerca la salud, la educación y la seguridad en el país de las sombras espectrales.
De los propósitos a las consecuencias por más liberales, autoritari@s y conservadoras-es, de la derecha en Fox y de la izquierda en Obrador, fueron la zafiedad y la necedad las que han primado y privado negativamente el bien y el sentido común de los gobernantes presidenciales con los ciudadanos gobernados, más en la conveniencia que en la convicción, más en la cantidad que en la calidad: el bienestando con el malestando sexenal de los propósitos iniciales en las consecuencias finales de este país con qué país es este dentro en los rastros íntimos y fuera en los mataderos públicos, acusando al pasado ajeno y excusando el presente propio, porque los mexicanos de antes No Somos Iguales a los mexicanos de ahora, siéndonos y haciéndonos la evidencia contrastante ontológica de la no identidad y de la no pertenencia como nación y sí como Estado-Obrador.
Tal vez sí o quizás no, superficialmente es la profundidad de la transformación a ras de suelo: las cuatro obras públicas con los cuatro sectores sociales, de los asuntos públicos a los problemas sociales, la tematización de la transformación está asegurada por el encargo sexenal-transexenal con el blindaje agujerado de la seguridad nacional, más material que humana, única e histórica, anticipándose a lo inevitable sobre el suelo territorial disparejo por enfosado, porque No Somos Iguales con un proceso electoral y una procesión funeral en el marcaje del tiempo y en el herraje del espacio antidemocrático, porque en 24 años se ha acumulado el poder y despojado la justicia, el desarrollismo militarizado por el universalismo civil del bien y el sentido común, la corrupción de la ética y la impunidad de la moral, la ley de la violencia y la criminalidad, el progreso en la capitalización del consumismo de lujo y funeral entre el pueblo bueno y sabio con primero los pobres y siempre los ricos con el narcosicariato en el país de las sombras espectrales, porque no es el poder del pueblo más que a todo modo del gobernante que lo incluye por la bondad y lo excluye por la sabiduría, porque no es lo mismo el profundo Estado-Obrador superficial que el México profundo entre la transformación y su cosmo(a)gonía de la resiliencia humaniutilitarista, y, la cosmogonía indígena-campesina de la resistencia humanista.
Lo que va y lo que viene es el peorvenir en lo que finaliza el Estado-Obrador y se sigue con la reelección virtual 2024-2030, de la ausencia a la presencia de oídas desde allá, en La Chingada, en el país de las sombras espectrales. (De y para) entonces, la gente feliz, los demás muertos, los otros desaparecidos, nosotros ¿quién sabe?