Por Maruca González
Enviada de la Agencia Periodística de Información Alternativa APIA
Salimos en caravana de la Ciudad de México a las 11 de la mañana del 1 de mayo. Durante todo el trayecto hizo un calor intenso, no sólo proveniente del implacable sol sino también de las decenas de personas arremolinadas en los camiones. A la llegada nos recibió un frío intenso, como si supiera de las horas de calor que habíamos vivido y nos estuviera haciendo la vida más fácil. Después de un di a de camino, el sábado 2 de mayo a las 5 de la mañana llegamos por fin a San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
Como lo primero es lo primero, decidimos tomar un rico café, acompañado de pan chiapaneco, y ya con la panza llena y las venas repletas de cafeína, fuimos por nuestras acreditaciones para luego inmediatamente salir a territorio zapatista, el momento había llegado, ahora sí: todos para Oventic.
En la entrada del Caracol nos recibieron con una enorme manta donde se leía: “Bienvenidos al homenaje al maestro Galeano y al filósofo Luis Villoro”. Dos grandes columnas de milicianos zapatista, mujeres, niños, hombres jóvenes y viejos, nos hacían valla.
El maestro de ceremonias, comandante David del Caracol de Oventic fue presentando uno a uno a los oradores. Primero el comandante Guillermo leyó el mensaje de Pablo González Casanova; después Fernanda Navarro, compañera de vida del filósofo Luis Villoro, quien en un gesto simbólico entregó un chal con el que abrazó a una comandanta zapatista y a la madre de los normalistas de Ayotzinapa.
Con palabras sentidas y llenas de cariño, Juan Villoro, hijo del filósofo, dio testimonio de su padre y agradeció el homenaje; mencionó en su intervención que no sólo se necesita un diagnóstico crítico, sino imaginar otro mundo posible -como dice el EZLN-, “porque es hermoso ver las estrellas pero también hay que ver la mano que señala dichas estrellas”. Siguió Adolfo Gilly, quien dijo que la organización no nace en un día, un mes o un año sino llamó a la turbulencia social y pidió “no a la esperanza, pues eso significa esperar, la turbulencia, la ira evoca a la organización”.
Llamó la atención un grupo integrado por los dos hijos de Galeno y un representante del Caracol de la Realidad (Selena, Manolo y Lizbeth) quienes parecen ser la nueva generación zapatista. Adolfo Gilly.
Se hizo de noche y era necesario regresar a San Cristóbal. Un día después volveríamos a Oventic para la inauguración del “Seminario Crítico Frente a la Hidra Capitalista”.
Ya era domingo 3 de mayo y a las 11 de la mañana, estaba todo listo en el Auditorio zapatista, un lugar amplio y fresco que olía a pino por las ramas tiradas en el piso que, según una compañera indígena, usan en las ceremonias para recibir a los abuelitos y visitantes.
El Sub Moisés leyó la posición del Comité Clandestino Revolucionario donde decía que muchos esperan a que la Comandancia General del EZLN les digan qué hacer, “pero de eso no se trata, no van a dar recetas”, dijo. A quienes esperan que les den línea, les hizo una analogía sobre los dolores del cuerpo ya que cada quien sabe qué le duele y qué remedio debe aplicar por lo que cada quien debería saber qué le afecta del sistema y qué remedio usar para atacar a la “hiedra capitalista”.
El comandante David inauguró oficialmente el Seminario y presentó un video de Doña Hilda y Don Mario, madre y padre de César Manuel González Hernández, normalista desaparecido de Ayotzinapa. Después vino un momento muy emotivo, Doña Bertha madre del normalista Julio Césas Nava, pidió que no los dejaran solos y los siguieran acompañando en la lucha y agradeció al EZLN su solidaridad.
El Sub Galeano hizo un llamado a los padres de Ayotzinapa y les pidió no desfallecer y dijo que no teman quedarse solos porque “del muro que parece imposible de romper, los padres de los desaparecidos de Ayotzinapa han logrado hacerle una gran grieta. No dejen que esa grieta se cierre, tienen mi solidaridad y respeto de los zapatistas a su lucha, no teman que a los medios ya no les interese su lucha, pues ya paso la moda como fue con nosotros”.
En San Cristóbal de la Casas desde las 5 de la tarde, había grandes filas para entrar en el auditorio de La Universidad de la Tierra, un lugar hermosísimo a las faldas de un gran cerro donde sembradas coloridas flores y hortalizas. En la primera sesión Sergio Rodríguez Lazcano dio una ponencia económica sobre las posiciones sobre el poder. Continuaron Luis Lozano Arredondo y Rosa Albina Garavito.
Para finalizar, Moisés habló del proceso electoral que se avecina y mencionó que contrario a otras opiniones, ellos no están llamando a la abstención, ni a ir a votar o no votar, ellos llaman a organizarse para resistir, para tener lo que necesitan y aseguró que los partidos parten, dividen y mediatizan a los pueblos, “a los zapatistas no nos interesan ni nos preocupan las elecciones, tenemos nuestras formas propias de elegir a nuestras autoridades”, dijo, y contundente finalizó con una consigna: “¡VOTES O NO VOTES ORGANIZATE!”.
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