Por Sirahuén Millán Jiménez
En fechas recientes los padres de los normalistas desaparecidos hace cuatro meses en Iguala, Guerrero, por el Estado y Narco mexicanos, convocaron a todas las organizaciones del movimiento social en general, a constituir la Asamblea Nacional Popular y a organizar la Convención Nacional Popular, en la Normal Rural de Ayotzinapa. Aquí la crónica.
Llegando a Iguala se comprueba la presencia de todo tipo de policía y ejercito por todos lados. De ahí hay que dirigirse por la libre a Chilpancingo, Chilpo, como le dicen los lugareños, luego un colectivo a Tixtla y finalmente una camioneta a Ayotzi. La Normal es hermosa. A la entrada un arco que dice Normal Rural Isidro Burgos y un camino empedrado hacia el estacionamiento donde se encuentran varios vehículos, algunos de ellos de las empresas Bimbo y Lala. Hace calor, en el ambiente se percibe un aroma a campo y a campesino, todo muy limpio, como debe ser. A la izquierda la entrada principal a las oficinas, una construcción de cantera con arcos tipo hacienda y al centro del patio una explanada con un asta bandera; escalinatas a ambos lados bajan a la zona de aulas y frente a ellas los dormitorios donde los alumnos desaparecidos dormían y tenían sus cosas. Amplios pasillos y terrazas llevan a distintos lugares: el amplio comedor al final del pasillo, los salones acondicionados como almacenes donde guardan el acopio, varios andadores flanqueados por grandes encinos que dan a los talleres, las canchas y jardines donde pastan algunos potros. Hay coloridos murales revolucionarios en todas las paredes con múltiples temas revolucionarios e imágenes de Lucio, Genaro, el Che, Zapata y más. Al mero centro bellas cabañitas de alojamiento para los residentes. Resguarda la seguridad discretamente y sin hacer aspavientos, policía comunitaria con sus respectivas capuchas para proteger la identidad de sus valientes integrantes. Hay actividad pero sin bullicio. En la cancha acondicionada como auditorio cuelgan mantas de apoyo de todas las organizaciones imaginables. También una cocina improvisada para despachar comida sencilla pero sabrosa a base de arroz, frijoles, huevo, tortillas. Hay lugar con amplia sombra para protegerse del sol y suficiente agua para refrescarse. En un extremo las 46 bancas con las fotos y nombres de los ausentes y en medio un altarcito. Por los altavoces se escucha música combativa latinoamericana.
Ya por la tarde fueron llegando los compas que venían de la marcha de Chilpo, a lo largo de la cual se llevaron a cabo tres mítines, uno frente a palacio de gobierno, otro frente al edificio del congreso local y uno más frente al cuartel militar de la zona. Fue agotador pero hay buen ánimo. Ya oscurece y los normalistas del comité de lucha dirigen algunas palabras desde unas bocinas montadas en un auto que va entrando lentamente para no machucar a nadie; indican que hay que registrarse pues habrá tres mesas de trabajo para participar: la de Política, así nomás, la de Plan nacional de lucha y la de Referente nacional, que sesionarán al día siguiente desde temprano. Después de cenar, algunos a hacer sobremesa mientras se fuman un cigarrito y después todo mundo dirige sus bolsas de dormir a los salones vacios o a donde se les indique que serán instalados. En la madrugada siguiente solo se escuchan ladridos de perros que celosos de su deber cumplen su papel también de vigilantes.
A media mañana se arma un taller de ‘ajedrez y lucha de clases’ por el proyecto Peón Rojo de la organización Cleta. Al medio día las mesas se instalan.Todas las organizaciones son importantes. Toman la palabra compañeros del SME, de las secciones 18 de Michoacán y 22 de Oaxaca de la CNTE, del Movimiento Nacional de la Resistencia, etcétera. Después de un par de horas, en la mesa de Referente nacional surge el planteamiento de que en esta ocasión solo se constituya la Asamblea Nacional Popular de donde surjan líneas de discusión para llevar cada quien a todas la organizaciones sociales posibles, que se nombre un consejo organizador de la Convención Nacional Popular y que en dos meses se regrese con las propuestas organizativas provenientes de todos para integrarse en una sola estrategia general de acción que coordine y de rumbo y unidad a todas las luchas para incluso avanzar a la posibilidad de un nuevo constituyente. La propuesta prevalece y más tarde se incluye en los resolutivos.
Después de un rato llega la noticia de que en el municipio de Petaquillas hubo represión a la protesta y en un enfrentamiento con el ejército se llevaron a dos policías comunitarios y hay que organizarse para ir a exigir su liberación. Se avisa que la CETEG está reunida en Chilpancingo en su asamblea nacional anual y también se organizan para mandar apoyo.
Al día siguiente se lleva a cabo la asamblea plenaria y terminando todos los asistentes de regreso a sus lugares de origen para pronto organizar la gran Convención. ¿Y tú, ya te preparas para ser parte de este movimiento? Súmate a una organización o integra un colectivo y desarrolla tu propuesta. No es tiempo de quedarse callado y sin hacer nada. Son tiempos de definición y todos debemos participar.
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